Soy Oscar.
12 años haciendo producto.
Arcenith es mi estudio de producto: estrategia, diseño, ingeniería, IA y crecimiento en una sola cabeza.
Entro, ordeno y te digo con sinceridad qué merece la pena y qué no.
Como impulso puntual, dentro de tu equipo, o construyendo contigo.
— así empecé
— Oscar García · Arcenith Empecé en consultoría, tocando muchos productos a la vez y aprendiendo a moverme en código ajeno, y de ahí pasé a equipos de producto hasta acabar liderándolos, en apps que han llegado a millones de personas. Siempre con la misma obsesión: que la tecnología no se quede en que funcione, sino que de verdad mueva el negocio.
Hoy, con Arcenith, pongo toda esa experiencia a ayudar a otros a sacar su producto adelante — desde dentro, como una persona más del equipo, no como un proveedor distante. Me dices dónde estás, y me arremango a moverlo.
Dónde he estado, de verdad.
≈ solo lo verificableDe un MVP a app creativa líder con millones de usuarios. Suscripciones, onboarding, créditos, reels, plantillas; analítica completa, growth y ads in-app; IA para avatares. App del día en la App Store.
Vertical Latam (México y Chile) en un equipo iOS grande. Seis meses en Ciudad de México abriendo oficina. Clean Architecture a gran escala.
Salto de Objective-C a Swift, evolución de la app, lanzamiento de pequefy y rebranding. Implanté el testing que llevo a todos mis proyectos.
¿Y por qué una tortuga?
Porque la llevo tatuada.
El símbolo de Arcenith no salió de un proceso de branding. Hace unos años viajé a México por trabajo, y en una escapada a Puerto Escondido acabé una tarde soltando tortuguitas recién nacidas al mar, con la mejor puesta de sol que he visto en mi vida delante, y con gente excepcional. De ese viaje volví distinto. Crecí más en unas semanas que en años.
Me tatué la tortuga para no olvidar lo que aprendí allí: que puedo con lo que me proponga, y que la vida va de seguir sumando experiencias.
Cuando monté Arcenith y tocó elegir símbolo, lo tuve delante todo el tiempo. No hay metáfora más honesta que algo que llevas en la piel. Y me gusta lo que cuenta sin querer: aquellas tortuguitas eran cosas pequeñas echando a andar hacia algo enorme.
A eso me dedico ahora. A soltar cosas al mundo y verlas nadar.


