Sin anestesia.
Sin temario y sin calendario. Solo lo que me da por contar.

Una demo impresiona. Un producto aguanta.
Construir algo desde cero no es hacer una maqueta bonita. Es que siga en pie cuando entren usuarios de verdad, y que puedas seguir tocándolo dentro de dos años.

No vengo a decirte lo que tienes que hacer. Vengo a hacerlo contigo.
Alguien mira tu producto dos semanas, entrega un documento y se va. Lo difícil no está en el documento: está en las cien decisiones que vienen después.

Tu producto no está roto. Está atascado.
Un producto roto es raro. Lo normal es un producto que funciona y que un día dejó de coger ritmo. Casi nunca faltan datos ni ganas: faltan decisiones.

Le he hecho un juego al reloj.
Llevas un ordenador en la muñeca y lo usas para ver la hora. Eso me picaba desde hacía tiempo, así que construí Riddly.

12 años construyendo producto: lo que no se ve.
Apps con millones de usuarios, una App del día, el «claro que sí, guapi». Eso es lo que se ve. Debajo hay otra historia.

Arcenith 2.0: mi versión sin miedo.
Durante mucho tiempo enseñé la versión de mí que creía que queríais ver. Correcta. Y vacía. Hoy Arcenith deja de ser una consultoría boutique y se convierte en Arcenith Studio.

Los domingos alguien me lee la semana.
Los diarios se me morían en un cajón a los dos días. Así que construí otra forma de leerme. Y ahora me lee a mí.

El silencio después de lanzar.
Construir emociona; el silencio que viene después, no. Lo que nadie te cuenta del momento tras lanzar.

Hackalize: claridad para decidir en producto móvil.
Buenos equipos, buena ejecución y, aun así, decisiones difíciles. Por qué construí Hackalize: convertir señales en decisiones.

No fue un plan perfecto.
Once años en apps del ecosistema Apple y las ganas de hacer algo distinto. Así nació Arcenith.
También lo suelto en LinkedIn.
aviso: no hay calendario de publicación, hay criterio