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Arcenith 2.0: mi versión sin miedo.

Dejé de mostrar la versión que creía correcta.

Arcenith Studio · Cuido tu producto de principio a fin, hasta su mejor versión.

Te voy a confesar algo.

Durante mucho tiempo he enseñado una versión de mí que creía que era la que tú querías ver. La pulida. La que no incomoda. La que brilla igual que el resto y no desentona en el muro. Una versión correcta. Y vacía.

A medias funcionaba. Pero cada vez que le daba a publicar, no me reconocía del todo.

Porque el techo me lo había puesto yo. Me convencí de que servía para una cosa concreta —«tú haces apps de iOS y punto»— y ahí me quedé, cómodo dentro de la caja que yo solito había construido. La de veces que dije «esto no es lo mío» sin haberlo intentado. La de puertas que no abrí por no salirme del guion. La de cosas que ya sabía hacer y me callaba.

Hasta que un día paré a mirar atrás. Y vi el camino. Todo lo que he aprendido estos meses, todo lo que he sido capaz de construir, lo lejos que puedo llegar de verdad. Y ahí apareció el desfase: una distancia enorme entre lo que mostraba y lo que ya era.

Hay una palabra que me encontré este año leyendo Diario para estoicos: euthymia. La tengo en un post-it pegado en el ordenador y la leo cada día. Séneca la explicaba más o menos así:

Tener confianza en ti mismo y creer que vas por el buen camino, sin dejarte desviar en absoluto por las huellas sin sentido de los muchos que vagan en todas direcciones.

Séneca

Son 366 reflexiones, una para cada día del año, y llevo tres años intentándolo. Tres. Y justo este año es cuando más lejos he llegado. No creo que sea casualidad: por fin entendí lo que significaba esa palabra. Dejar de mirar las huellas de los demás para seguir las mías.

Esa carrera por brillar igual que todos, por encajar en lo de siempre, eran esas huellas. Y yo llevaba demasiado tiempo siguiéndolas. Bajarme de ellas ha sido lo más sano que he hecho.

Así que rompo el molde. Arcenith deja de ser una consultoría boutique y se convierte en Arcenith Studio. Eso es Arcenith 2.0.

No es solo un nombre nuevo. Es ampliar el horizonte: dejar de ser «el de las apps de iOS» para ser el que ayuda a empresas y a personas a construir lo que necesitan, con todo lo que ahora sé hacer y hasta donde soy capaz de llegar. Otro enfoque. Más amplio, más honesto, más mío.

Y sobre todo, es la versión más personal de Arcenith que ha existido. Porque me he dado cuenta de algo simple: si no me vendo yo, no me va a comprar nadie. Así que aquí estoy, entero. Con lo que sé y lo que aún no. Con mis vulnerabilidades por delante y sin el peso del qué dirán.

Y sí, así no voy a gustar a todo el mundo. Mejor. Si conectas con esto, con cómo soy y cómo trabajo, lo más seguro es que seamos compatibles. Y si lo que ves no te encaja, no pasa nada —mejor saberlo ya los dos.

Llevo tiempo aquí. Pero nunca tan yo. No sé si gustaré más o menos, pero tengo muchas ganas y muy poco que perder.

Esta es mi versión sin permiso. Vamos a por ello.

Y si has llegado hasta aquí, igual es que tú y yo nos vamos a entender.

— Oscar García ·Arcenith