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Tu producto no está roto. Está atascado.

Casi nunca es un desastre. Es un montón de decisiones pequeñas que nadie tomó.

Impulso de Producto · Hagamos que tu producto avance.

Cuando alguien me escribe porque su producto no avanza, casi siempre viene con la misma cara de disculpa. Como si hubiera hecho algo mal. Como si tener que pedir ayuda fuera admitir un fracaso.

Y casi nunca es un fracaso. Es un atasco.

Un producto roto es raro. Lo normal es otra cosa: un producto que funciona, con gente buena detrás, que un día empezó a moverse más despacio y ya no ha vuelto a coger ritmo. No hay un incendio. Hay un montón de decisiones pequeñas que nadie tomó, apiladas una encima de otra, hasta que avanzar cuesta el triple de lo que debería.

Eso lo he visto muchas veces en doce años. Y siempre se parece: nadie sabe muy bien qué hacer primero. Hay diez cosas importantes y las diez son urgentes. Cada reunión se convierte en un debate de opiniones donde gana el que más convence, no el que más razón tiene. El backlog crece más rápido de lo que se vacía. Y como no está claro qué mover, se acaba moviendo lo fácil, que casi nunca es lo que importa.

Lo curioso es que rara vez faltan datos. Ni ideas. Ni ganas. Lo que falta es alguien de fuera que mire aquello sin cariño y diga: esto sí, esto no, y en este orden.

Esa es toda la idea de Impulso de Producto.

No entro a rehacerlo todo. Entro a entender qué tienes, cómo se está usando de verdad y qué dicen los números; a decidir contigo qué mueve la aguja y qué es ruido; y a poner primero lo que se nota en días, para que se recupere la sensación de avance antes de meternos en lo profundo. Porque un equipo atascado necesita, sobre todo, volver a notar que se mueve.

Y aquí van dos cosas que hago siempre, aunque no salgan bien.

La primera: empiezo por entender tu producto, no por proponerte el mío. Es fácil llegar a un sitio con la solución ya escrita en la maleta. También es la mejor manera de resolver un problema que no tenías.

La segunda: si creo que hay que empezar de cero, te lo digo. A veces arrastrar cuesta más que rehacer, y callármelo para que el trabajo sea más cómodo me parece de todo menos honesto.

Y hay una tercera que no es una decisión, es una manía: prefiero una cosa bien hecha que diez a medias. En un producto atascado, la tentación es tocar todo un poco para que parezca que se avanza. Se avanza en la sensación, no en el producto.

Que tu producto no avance no significa que esté mal hecho. Significa que hay decisiones esperando a que alguien las tome.

Así que si tienes algo entre manos que no acaba de arrancar, no le des más vueltas tú solo.

Lo peor que puede pasar es que hablemos un rato.

HABLEMOS

— Oscar García ·Arcenith